¿Puedo empezar en wing foil sin venir de otro deporte?
Sí. Ayuda tener experiencia previa en windsurf, surf o kite, pero no es requisito: el curso empieza por el manejo del ala en tierra y el deslizamiento sin foil.
Formación online
Del ala en tierra al primer vuelo
Del material a las maniobras, en 16 capítulos: qué equipo necesitas, cuándo salir, cómo despegar y qué hacer cuando algo se tuerce. A tu ritmo.
El equipo de wing foil son tres piezas independientes que se eligen juntas: el ala que sujetas con las manos, la tabla sobre la que te subes y el foil que va atornillado debajo.
El ala. Para empezar, entre 4 y 6 metros cuadrados. El tamaño se elige por el viento del día y por tu peso: cuanto menos viento o más pesas, más grande. En el VFCenter usamos alas de hasta 8 metros para navegar con pocos nudos. Con un ala pequeña de más te quedas sin potencia para despegar; con la grande de más no puedes con ella en las ráfagas y acabas agotado.
La tabla. Al principio, cuanta más flotabilidad, mejor: la referencia es tu peso en kilos más treinta o cuarenta litros. Con ese volumen la tabla te aguanta de rodillas y de pie con el foil parado, y eso es justo lo que necesitas mientras aprendes a manejar el ala. Una tabla pequeña se hunde en el agua, lo que te obliga a despegar rápido, por eso empezamos con tablas grandes para que te centres en el ala y aprendas el rumbo antes de bajar de volumen.
El foil. Manda el ala delantera, que se mide en centímetros cuadrados. Para aprender interesa grande, entre 1.500 y 2.400 según tu peso, porque un ala grande sustenta a menos velocidad: vuelas antes y vuelas más despacio, que es lo que hace falta cuando todavía no controlas el foil arriba. Las alas pequeñas van más rápidas y giran mejor, pero son más nerviosas, lo que hace la tabla menos estable. El mástil va entre 75 y 85 centímetros para uso general. Más corto se siente más seguro, pero al empezar a subir puede que el ala delantera del foil quede tan cerca de la superficie que salga del agua y te tire. Con un mástil normal tienes margen para subir y bajar sin que el foil salga, lo que te permite tener más control.
Te ayudaremos a elegir un material acorde a tu peso, a tu nivel y al viento que haya ese día, y eso es fundamental para entrar al agua a aprender.
El wing foil necesita menos viento que el windsurf, porque el foil sustenta a poca velocidad. Para aprender, entre 12 y 18 nudos de viento es suficiente para navegar y para que las rachas te ayuden a subir el foil.
No intentes luchar contra el viento: no es un deporte de fuerza, sino de constancia. Un viento de 15 nudos consistente enseña mucho más que uno de 20 con rachas: con el viento racheado debes aprender a corregir la posición del ala y es más duro.
El agua, cuanto más plana, mejor. Al principio la ola no ayuda: cada onda descoloca el foil y provoca caídas. Interesa agua tranquila, sin demasiada corriente, con espacio libre alrededor y sin obstáculos, y con orilla accesible por si el viento te desplaza. Es decir, navegar, nadar y andar (NNA) hasta la posición de salida, tómatelo con calma si no quieres derivar y acabar al final de la bahía. Almerimar con levante tiene las mejores condiciones para aprender wing foil: agua plana, con viento constante y térmico en periodo estival, además de una zona protegida por el Puerto Deportivo de Almerimar y la propia bahía de la Ensenada de San Miguel donde se puede aprender sin peligro de derivar mar adentro.
Y la dirección del viento. Lo que se busca es viento paralelo a la costa o que entre ligeramente hacia tierra. El viento de la playa hacia mar abierto es el que hay que evitar si aún no tienes el nivel suficiente para volver a la orilla con el viento en contra, es decir, ciñendo (a barlovento) lo suficiente sin perder el rumbo.
El wing es un ala hinchable que sujetas con las manos y no va unida a la tabla como en el windsurf: tú la sujetas y la fuerza se transmite a través de tu cuerpo, así que la potencia del ala se regula con los movimientos de tu tren superior. En posición neutra el ala queda bandeando sobre tu cabeza y no tira. Coloca el ala horizontal al flow del viento para neutralizar la fuerza sin perder el control; no intentes luchar contra el viento. Al bajar la mano trasera empieza a tirar. Es como pisar el acelerador a fondo: generas potencia, y a eso lo llamamos cazar viento. Entender la intensidad y dirección del viento es lo que te permite frenar, acelerar y descansar sin salir del agua.
Para ayudarte al principio puedes cambiar el rumbo pasando el ala por encima de la cabeza colocando una mano en el borde de ataque y otra en el asa para facilitarte neutralizar el ala al viento.
El ala se infla a la presión recomendada por el fabricante: si está poco inflada se dobla en ráfagas y si está demasiado inflada sufre con el sol pudiendo explotar en algunos casos. Antes de inflar conviene revisar la válvula, las costuras, que no haya pliegues y colocarte el invento (leash) de la muñeca. Hazlo en una superficie plana y firme, con cuidado de no pinchar en la arena ni en la maleza. Una vez inflada, sujeta por el asa y el borde de ataque con el viento en contra, para aprovechar la ráfaga y no perder el control.
La entrada por la orilla es el momento que exige más precaución, porque es donde se producen la mayoría de los cortes por el roce de las piernas con el foil, y donde las olas te arrastran y te rompen el material. No tengas prisa, recuerda que llevas un foil rígido y afilado debajo de la tabla, con olas empujando, mantén la mirada siempre en ellas y no te confíes.
Sitúate en medio, la tabla con el foil a un lado y el ala al otro, neutralizada al viento agarrada por el asa. Separa el material de tu cuerpo, y evita en todo momento que el ala (wing) toque el foil o que te golpee a ti. Usa chaleco de protección y casco para evitar golpes o cortes, tu seguridad es lo primero.
Al entrar al mar. Lleva la tabla con el foil hacia arriba y hacia el viento, y el ala en la otra mano dejándola volar en neutro por encima. Camina hasta que el agua te cubra por la cintura, que es la profundidad mínima para bajar la tabla sin que el foil toque el fondo. Ahí ya puedes darle la vuelta, apoyarla en el agua y subirte de rodillas. Asegúrate de que tienes la tabla y el ala bien atadas a ti.
Al salir del mar. El orden es el inverso y el error habitual es aproximarse demasiado a la orilla todavía subido: el foil se clava en el fondo y provoca una caída repentina o un daño en el propio material. Baja de la tabla en cuanto notes que tocas pie y el agua te cubre por el pecho, coloca el ala con el viento neutralizado y saca la tabla bajo el brazo con el foil hacia arriba, nunca arrastrando. Lo más fácil es salir de espaldas a la playa, ve despacio y sin prisa, y siempre mirando a las olas orilleras, o a cualquier persona u objeto que pueda haber en la playa.
Se navega con un invento (leash) en el ala y otro para la tabla. El foil es cortante, normalmente de carbono o aluminio, y puede golpear a otros en el agua, así que mantén la distancia de seguridad. También es muy importante utilizar neopreno largo, casco y chaleco de impacto para tu seguridad.
Si hay que volver sin viento a la orilla, el ala se coloca sobre la tabla y se rema tumbado en la tabla, manteniendo siempre el foil lejos del cuerpo. Y recuerda, ten paciencia en el mar, no te desanimes si no sale bien la primera vez, el objetivo es disfrutar y aprender.
El despegue no es cuestión de fuerza, sino de coordinación, velocidad y equilibrio. Comienza a acelerar de rodillas desde el agua y, cuando tengas tensión del viento en el ala, sube el pie delantero y mantén de rodillas el trasero. Cuando tengas suficiente velocidad coloca los pies sobre la tabla y sube el ala arriba haciendo fuerza con la mano delantera en agarre supino y la espalda erguida, la mano trasera agarra ligeramente, pero no tira hacia ti. Manteniendo la tabla lo más plana posible sobre el agua, debes saber que si tienes el peso atrás, la tabla se empinará y caerás. No mires la tabla, la mayoría de las veces tienes el peso atrás porque te estás mirando tus pies y la tabla, lo que hace que agaches el cuerpo y saques el culo hacia atrás provocando la pérdida de velocidad y posterior caída. Por eso, es muy importante elevar progresivamente el ala, notando la intensidad del viento y acelerando constantemente, con la mirada por encima del hombro; recuerda: donde miras, vas. No intentes despegar demasiado pronto, el viento te ayudará a subir el foil si lo mantienes paralelo al agua y con rumbo estable al largo.
Cuando la tabla alcance suficiente velocidad y notes que el foil empieza a generar sustentación, desplaza ligeramente el peso hacia el pie trasero para iniciar el despegue (pumping) colocando la tabla desde el rumbo a través al largo para ganar el mayor impulso del viento. Y en cuanto la tabla salga del agua, vuelve a llevar presión hacia el pie delantero para estabilizar la altura y mantener el foil cerca de la superficie. Empieza a ceñir nada más levantar el foil para estabilizar el vuelo.
Uno de los errores más habituales es cargar demasiado peso atrás durante demasiado tiempo, normalmente es por la propia acción de cazar viento o bombear con el ala. Esto hace que el foil suba rápidamente y puede provocar incluso que el ala del foil salga del agua y pierda sustentación. El secreto está en realizar movimientos pequeños y progresivos: peso atrás para iniciar la subida haciendo palanca con la cadera y peso delante con espalda erguida para frenarla. El reparto del peso entre ambos pies es una de las claves del wing foil.
Una vez mantengas el vuelo, controla la altura mediante pequeños ajustes de presión con los pies, ayudándote de los tobillos, las rodillas y la posición de la cadera. No necesitas realizar grandes movimientos con todo el cuerpo: el foil responde a cambios muy pequeños de peso. Para empezar, intenta mantener un vuelo bajo y estable. Y recuerda: mira hacia donde quieres ir. Tu mirada ayuda a orientar el cuerpo y a mantener una trayectoria estable.
El pumping es bombear el ala y la tabla para cazar viento y ganar la velocidad que necesitas para despegar. Sirve para despegar cuando falta viento y para recuperar el vuelo cuando el foil empieza a hundirse por falta de potencia o velocidad.
Bombear con el ala, estira ambos brazos al frente y tira del ala hacia abajo y hacia ti, y devolviéndola arriba y hacia fuera, en un movimiento elíptico y continuo, no a tirones, no se trata de tirar-empujar (pull-push). Más bien se trata de elevar con los brazos estirados al frente, tirar abajo y hacia tu cuerpo, y volver a elevar.
Con las piernas, cargando y descargando la tabla con un movimiento corto de tobillos y rodillas, como si dieras pequeños saltos sin llegar a saltar, es decir como una sentadilla, generando más presión en tu pie trasero que está colocado en el eje del propio foil.
Lo que te ayuda a despegar es que los dos movimientos vayan acompasados: el empujón de piernas con el tirón del ala al viento.
La postura es muy importante, la separación de los pies a la anchura de los hombros, las rodillas algo flexionadas y peso repartido buscando el mínimo balanceo. Si el movimiento sale de la cintura y no de las piernas, se pierde potencia y te cansas. Si estás bombeando con las piernas sin parar te frenarás al intentar despegar del agua, lo ideal es hacer dos o tres bombeos de piernas y continuar con los brazos desplazando el peso hacia delante al mismo tiempo para que la tabla esté lo más plana posible y comience a elevarse.
Y una vez arriba, toca dejar de hacer fuerza. El error al principio es navegar en tensión: brazos rígidos, piernas tensas, puños apretados y mirada clavada en la tabla. Eso te garantiza la caída. Mantén la espalda recta, en posición erguida, las rodillas blandas al flow de la superficie del mar, los brazos estirados pero sin bloquear, la mano delantera manda sobre el ala así que mantenla arriba con agarre supino, mientras que la mano trasera con agarre prono es la que genera potencia, así que al principio intenta coger la botavara o el asa con los dedos ligeramente en vez de con el puño cerrado, esto hará que no estés en todo momento cazando viento; y por último, volvemos a insistir que la mirada al frente por encima de los hombros.
La tabla tiene que ir horizontal, no subiendo inclinada: en cuanto notes que gana altura, un poco de presión en el pie delantero la devuelve a su sitio. Los pies tienen que estar bien alineados en el centro de la tabla, si los colocas cerca del canto perderás el equilibrio, es el momento más peligroso, caer por uno de los dos lados de la tabla donde se encuentra el foil, así que si ves que vas a caer, lánzate un poco lejos de la tabla: mejor tirarse conscientemente que caer sin control.
Con el rumbo estable, intenta el primer bordo largo. Mira hacia donde quieres ir, donde mires, irás. Sigue el rumbo de alguien que esté navegando. Mantén el ala a la altura del pecho con los brazos parcialmente estirados y reparte el peso en ambos pies.
La trasluchada (jibe) es el cambio de rumbo girando de espaldas al viento por la popa (parte trasera de la tabla), es más sencilla que la virada (tack) porque el impulso del ala acompaña el giro sin perder potencia. Al principio se hace tocando el agua entre bordo y bordo, y eso está bien, no te preocupes por tocar el agua, eso es normal mientras aprendes.
Aprovecha para cambiar los pies en el momento que la tabla esté orientada con rumbo de través o incluso un poco en ceñida, si cambias los pies cuando aún estás con rumbo al largo es probable que caigas.
Ceñir es navegar lo más cerrado posible contra el viento. Es lo que decide si vuelves andando por la playa o si vuelves navegando al punto de partida. El viento te desplaza sin que lo notes; a eso se le llama derivar, en Almerimar con viento de E (levante) puedes derivar hacia el interior de la bahía en pocos minutos, por eso es importante que no te alejes de la orilla. Con viento del W (poniente) el viento va hacia la orilla, así que el problema aquí será el oleaje, especialmente las orilleras, ten precaución.
Primero vuela, después ciñe. El error más común es intentar despegar apuntando el rumbo contra el viento, en la zona no navegable. Esto hace que no haya potencia suficiente para despegar y por mucho que empujes no avanzarás. Lo que funciona es aprovechar una racha, abrir un poco el rumbo para coger velocidad, despegar, y solo entonces cerrar el ángulo para ceñir. Volando, sin la resistencia del agua, la tabla ciñe muchísimo mejor.
Ya en vuelo, se ciñe inclinando el cuerpo ligeramente atrás, presionando con los talones para que la tabla apunte al viento (hacer palanca), y cerrando el ala tirando de la mano trasera lo suficiente para mantener la potencia sostenida y constante. Así que poco a poco: si cierras demasiado el ángulo, pierdes velocidad, el foil deja de sustentar y bajas.
Cuando controles la ceñida, lo ideal es empezar a utilizar el arnés, esto hace que el ala se coloque mejor al viento, y que tus brazos descansen al poder tirar con menos fuerza. Es la clave del wing foil de travesía, si quieres recorrer grandes distancias, hazlo siempre con arnés. Eso sí, la fuerza de agarre de la botavara y los callos endurecidos también serán factores determinantes para tus sesiones más largas.
Casi todo el mundo se inicia navegando en heelside (de talones). En esta postura, tu cuerpo mira hacia el viento (barlovento), el peso está equilibrado y controlas la presión de la tabla con los talones. Es la posición natural, la más estable y la que da mayor sensación de seguridad al principio.
En toeside vas al revés: el cuerpo mirando al otro lado y diriges la tabla presionando con las puntas de los pies. Suele ser un poco más incómodo al principio y cuesta mantener el equilibrio, pero una vez aprendes la técnica, todo se vuelve más fácil.
Toeside no es lo mismo que switch, aunque desde la orilla se parezcan. Toeside dice sobre qué canto navegas y hacia dónde mira tu cuerpo. Switch dice qué pie cambiado llevas delante: el que normalmente va detrás. Son cosas independientes, así que puedes ir toeside con tu pie de siempre delante, o heelside con los pies cambiados. Lo que despista es que al salir de una trasluchada sin cambiar los pies acabas en una postura que desde fuera se parece mucho a navegar switch, y no lo es.
Navegar en toeside te permite girar cerrado y rápido en la trasluchada, mucho más que de talones, y te ayuda a realizar la virada de forma más segura y controlada. En condiciones de olas es la posición natural para remontar por la pared.
Se aprende en agua plana, en un bordo cómodo y cuando ya consigues volar de forma estable. Haz una trasluchada y no cambies los pies durante unos segundos, verás cómo se gira el cuerpo sin mover los pies de sitio al pasar el ala por encima de la cabeza. Esta posición es exigente para las piernas ya que genera más carga en los cuádriceps y más flexión de cadera y aductores, y al ir girado el trabajo es isométrico, pero te facilita adelantar el cuerpo con la mirada por encima del hombro y alcanzar mayor velocidad en las maniobras.
La virada o tack consiste en cambiar de rumbo pasando por proa (parte delantera de la tabla), es decir, girando hacia el viento. Durante el giro tendrás que navegar brevemente en toeside, con los pies aún sin cambiar, antes de recuperar tu posición habitual. También puedes mantener el rumbo y hacer la virada con el ala sobre la cabeza si vienes en toeside, pero recuerda que el peso debe estar adelante en la tabla para no perder el control.
La virada en toeside se divide en cuatro fases que conviene tener claras antes de intentarlas en el agua.
1. Acercamiento. Llega con la máxima velocidad posible, con el viento de través. Antes de girar, colócate en toeside: invierte los pies en la tabla. Si vuelas bajo y empujas con el pie trasero para que la tabla suba, ganas más tiempo en el aire para cambiar los pies sin tocar el agua.
2. Inicio del giro. Ya en toeside, mantén la velocidad y empieza a cerrar el giro apoyándote en las puntas de los pies, de forma progresiva y continua. El radio dependerá de tu velocidad inicial y de la aleta delantera del foil: una aleta de gran relación de aspecto obliga a un giro más amplio; una aleta más rápida y pequeña permite cerrarlo más.
3. El ala por encima de la cabeza. Cuando te acerques al eje del viento, o un poco antes, empuja el ala lo más alto posible por encima de la cabeza y agarra la botavara por la parte más próxima al borde de ataque con tu nueva mano delantera. Si no la subes lo bastante, el viento la empujará hacia abajo y te desequilibrará: es uno de los errores más frecuentes y que te puede provocar una caída en el lado donde se encuentra el foil, pudiendo dañar el ala o golpearte. Si notas que no llevas suficiente velocidad, sustentación o giro, es mejor abortar la maniobra y dejar caer la tabla plana sin caerte de ella.
4. Terminar la maniobra. Tu mano trasera debe coger rápido la botavara o asa trasera para cazar viento en el ala, recuperar potencia y volver a acelerar. Espera a haber completado el giro: el tack termina cuando la tabla va de través o ligeramente ciñiendo. De cara al viento, no caces viento: mantén el ala abierta o frenarás bruscamente. Un truco útil: justo antes de soltar la mano trasera, empuja el ala para ayudar a bascularla por encima de la cabeza.
Para virar más rápido en toeside, puedes anticipar el cambio de mano: mientras sigues ciñendo, coge la botavara o el asa delantera con la mano trasera. El giro sale más cerrado y con menos pérdida de velocidad, pero exige mucha coordinación de la parte superior del cuerpo, ya que hay más torsión.
La virada en heelside es algo más técnica: exige girar la parte superior del cuerpo con rapidez y precisión en el apoyo. Partes en heelside, con el pie correcto delante, y terminas en toeside, con el peso desplazado sobre la pierna delantera. Es más exigente que la frontside, pero con práctica se consolida.
1. El giro. Aborda la maniobra con más velocidad que en frontside: así ganas tiempo de vuelo y todo resulta más fácil. Si el viento es flojo, abre un poco el rumbo al largo para coger velocidad y luego cierra de golpe contra el viento. Inicia el giro apoyándote en los talones e inclinando el cuerpo hacia el interior de la curva. Mantén esa presión en los talones hasta superar la posición de cara al viento; después, pasa el peso a las puntas de los pies para no caerte hacia atrás.
2. Cambiar de ala. A diferencia de la frontside, aquí debes superar la posición de cara al viento antes de mover el ala. Haz la mayor parte de la curva y, cuando tengas buen rumbo, pasa el ala por encima de la cabeza lo más rápido posible. En esta variante el paso lo hace la mano delantera inicial, no la trasera. Solo cuando el ala haya cruzado al otro lado cambias de mano: la trasera coge la botavara o el asa delantera y la delantera pasa a la trasera. Cuando recuperes velocidad y estabilidad, cambia los pies en la tabla.
Un consejo que marca la diferencia: muchos navegan con la palma de la mano delantera hacia arriba, en agarre supino, y está bien para el día a día, pero para virar conviene orientarla hacia abajo, en agarre prono. Esto facilita mucho el paso del ala por encima de la cabeza, ya que el agarre supino te impide cruzar los brazos.
Lo que decide si sale o no: velocidad de entrada, precisión al pasar del talón a la punta del pie, paciencia para no cambiar las manos hasta haber superado el viento de cara, y rapidez en el cambio de manos al cruzar los brazos.
A partir de aquí, puedes empezar a enlazar maniobras, buscar recorridos o travesías cada vez más largos por la bahía. Y si hay condiciones de viento y olas, puedes empezar a buscar tus primeras ondas, siempre con el foil lejos del cuerpo y la distancia de seguridad.
Surfear una ola es a lo que aspira casi todo el que llega al wing foil, y es también lo primero que se intenta en cuanto se alcanza cierto nivel.
Lo que tienes que dominar. Navegar con soltura en los dos rumbos, controlar la velocidad y la dirección sin pensarlo, y cambiar de amura sin dudar. Sobre todo, la trasluchada tiene que salirte sin tocar el agua con la tabla: si todavía apoyas entre bordo y bordo, en la ola no vas a tener tiempo de maniobrar y terminará arrastrándote.
Prioridades en la ola. Es importante conocer las reglas de prioridad, porque en una ola no estás solo. Al moverte mucho más rápido que un surfista tradicional, la seguridad y el respeto son fundamentales: el rider más cercano al pico tiene la prioridad. En el wing foil es muy común atrapar la ola mucho antes de que rompa, cuando es solo una ondulación (swell) en el exterior. Si estás esperando más cerca de la orilla y ves que otro rider ya viene surfeando la ola en freefly desde atrás, él tiene la prioridad total. Debes apartarte y dejarle paso. Si ya has terminado tu ola y estás navegando de regreso (remontando), tu obligación es no estorbar. Debes modificar tu rumbo para pasar por detrás del rider que viene surfeando la ola en ese momento, o bien dirigirte hacia la espuma si no hay otra opción. Los surfistas hacen un esfuerzo físico enorme para remontar y posicionarse. No les quites las olas; sé amable, tú puedes ir a buscar otra sección en pocos segundos.
Kitesurf y windsurf. El windsurf y el kitesurf suelen compartir el mismo espacio en el agua, al cruzarte de frente con ellos, la regla es tan simple como mirar tus manos: si navegas con la mano derecha delante, tienes prioridad absoluta (luz verde) y debes mantener tu rumbo; si vas con la mano izquierda delante, te toca ceder el paso (luz roja) y debes desviarte con tiempo para esquivar al otro rider. Si navegáis en la misma dirección (en paralelo), el que vaya más cerca de donde viene el viento (viento arriba) es quien tiene la obligación de apartarse y dejar espacio, ya que tiene total visibilidad de la situación. En la práctica, es más fácil que el wing foil ceda el paso de forma proactiva ante un kitesurf, pasando siempre por detrás de él. Las líneas de un kite miden más de 20 metros, son casi invisibles y muy peligrosas si te caes cerca, por lo que no merece la pena arriesgarse aunque tengas la prioridad. Como el wing foil es mucho más ágil para subir o bajar contra el viento, te resultará muy fácil desviarte unos metros para evitar cualquier situación de peligro.
El viento que sirve. Las condiciones del viento determinan si tu sesión será segura. El escenario ideal es el viento que sopla paralelo a la playa o el que entra ligeramente hacia tierra, en Almerimar es el W-SW (poniente) que te permite navegar con comodidad y garantiza un regreso seguro a la orilla si surge cualquier imprevisto. Por el contrario, el viento que sopla desde la playa hacia el mar abierto debe evitarse si no tienes suficiente nivel. En Almerimar ocurre con viento de E (levante). En cuanto a la intensidad, el rango óptimo se sitúa entre los 10 y los 25 nudos. Esta fuerza es suficiente para que el ala empuje y el foil despegue con facilidad, pero sin llegar a ser tan extrema como para que el ala termine dominándote a ti. Con más de 25 nudos, el control del ala en posición neutra (freefly) es muy difícil porque el viento la agita con violencia. El exceso de velocidad hará que el foil se vuelva hiperreactivo y perderás el equilibrio constantemente. Incluso cuando vas pasado puedes perder velocidad. Los más avanzados buscan estos días fuertes porque les permiten usar alas muy pequeñas de 3.0 a 4.5 m², ligeras y maniobrables al surfear.
La ola que sirve. Al principio, pequeña, blanda y regular, de las que empujan sin romperte encima. Con esas se coge la sensación que importa: la de ir empujado por el agua y no por el viento. Cuando eso sale, se puede buscar ola más hueca y más rápida, que da mucho más juego. Lo que no interesa nunca al empezar es la ola grande ni la que cierra de golpe. Si no hay olas formadas, recuerda que la marejadilla o el propio chop que levanta el viento es más que suficiente para realizar tus primeras pruebas de planeo.
Dirección en las bajadas: si vas más rápido que la ola, ábrete en diagonal para no adelantarla; si vas más lento, mantente perpendicular a ella para que no te alcance por detrás.
El material. En cuanto la ola empieza a empujarte se agradece bajar de volumen de tabla y de tamaño de ala, de 4 o 5 metros está bien, porque el empuje lo da el agua y el ala pasa a estorbar más que a ayudar.
Navegar con los pies en los footstraps. Volar largo y estable, sin ir pensando en la altura. Se salta con los pies dentro de los footstraps, no hay otra forma. Si todavía no navegas con straps, tu siguiente paso es ese antes de empezar a saltar.
La seguridad ante todo. Tres cosas imprescindibles, y ninguna es negociable:
Empieza pequeño. Saltos de un palmo, muchas veces, hasta que el aterrizaje deje de asustar. La altura llega sola.
Suelen ser siempre los mismos, y conocerlos ayuda:
Elegir mal el equipo. Tabla pequeña y foil pequeño porque parecen mejores y es lo que recomiendan las marcas. Al principio el volumen y el tamaño del foil son los que te dejan aprender. Nos encantan las alas de 7-8 metros, las tablas de 95-120 litros y los foils de 1.500 a 2.400. Aquí, lo importante es navegar.
Entrar al agua sin haber usado el ala en tierra. Unos minutos en la playa moviendo el ala, notando dónde tira y dónde no, es fundamental para ahorrarte muchas caídas.
Girar el ala en el agua. Cuando se nos da la vuelta el ala en el agua no siempre es fácil darle la vuelta, depende de las dimensiones. Para facilitar el giro, agarra el ala por un extremo y gírala, no intentes hacerlo con tu fuerza pues acabarás muy cansado, el viento siempre gana.
Navegar en tensión. Brazos rígidos, puños apretados, hombros subidos y piernas como tablas. Se acaba la sesión de wing foil por agotamiento, busca que todo fluya, relájate y disfruta.
Mirar la tabla. El cuerpo va donde va la mirada. Mirando abajo, la trayectoria se cierra y el equilibrio empeora, la caída está garantizada.
Demasiado peso atrás y durante demasiado tiempo. El foil sube de golpe, sale del agua y te tira al no adelantar el peso. Haz correcciones pequeñas y continuas mientras la tabla se mantiene paralela al agua, y no hagas grandes correcciones ni movimientos bruscos.
Querer maniobrar antes de tiempo. La virada sale cuando el vuelo es constante. Antes, no: progresa con paciencia y constancia.
Dedicación. El wing foil tiene una curva de aprendizaje larga y escalonada: días en los que no verás demasiados avances y otros que de pronto todo encaja.
Esta lista es para poner nombre a las maniobras que ves en el agua.
Sí. Ayuda tener experiencia previa en windsurf, surf o kite, pero no es requisito: el curso empieza por el manejo del ala en tierra y el deslizamiento sin foil.
Es la parte que exige más respeto: es un ala rígida bajo el agua y corta. Por eso se trabajan desde el primer día la distancia de seguridad y la forma de caer lejos del equipo.
El alquiler de wing foil está pensado para nivel intermedio-avanzado y se comprueba el nivel antes de salir. Si estás empezando, la vía es el bono de sesiones.
Con menos viento que en windsurf se puede navegar, porque el foil sustenta a poca velocidad. La sesión se ajusta al parte del día y te avisamos si conviene cambiarla.
Neopreno largo, casco y chaleco de impacto. El casco no es una exageración: el foil es una lámina rígida que corta, y basta una racha en la orilla para que la tabla se te venga encima. El chaleco protege del golpe contra tu propio material, que a la altura a la que vuelas no es pequeño, y además abriga cuando el agua está fría.
Al principio, no. Aprendiendo estorban más de lo que ayudan, porque cuesta acertar con el pie, y con el pie atrapado en la correa es más fácil torcerse un tobillo. Sin straps también puedes mover los apoyos según la ola. El paso intermedio habitual es un solo strap delantero, que da control para bombear sin atarte del todo. Los dos solo hacen falta para saltar.
Puedes, tomando tres precauciones. Dile a alguien dónde vas y cuánto piensas estar. Elige antes una referencia en tierra, un edificio o el propio VFCenter, para saber siempre dónde está tu salida. Y lleva el móvil en una funda estanca o un reloj inteligente que te permita avisar en caso de necesitar asistencia. Lo que no se hace nunca es salir solo con el viento soplando de la playa hacia el mar.
No se escapa si llevas los dos leash puestos, uno en el ala y otro en la tabla, y es lo primero que se comprueba antes de entrar. Una tabla suelta coge velocidad enseguida y no la alcanzas nadando. Con el ala pasa lo mismo: si la sueltas sin el leash en la muñeca, una racha se la lleva.
Lejos del equipo y de plano, nunca de cabeza. Al caer, protégete la cara con los brazos, y al subir hazlo despacio y mirando hacia arriba, por si la tabla está encima. Vas a caerte muchas veces mientras aprendes: eso no es el problema, el problema es caer encima del foil. ---
Siguiente paso
Lo que viene ahora solo se aprende en el agua, con el material adecuado y el viento del día.